Si hay una actuación difícil de calificar en este Giro de Italia es la del equipo Lampre. Es verdad que han logrado la victoria en la clasificación general final por equipos metiendo dos hombres en el Top-10, pero no menos cierto es que se trata de un botín demasiado pobre a juzgar por el potencial del equipo que se daba cita en la línea de salida de Herning. Con el defensor del título en la punta de lanza -por él apostamos en Cobbles&Hills- ante la oportunidad de revalidar título en la carretera y no en los despachos, probablemente Lampre conformaba el mejor plantel, el que presentaba mayores posibilidades de maniobra y por qué no de éxito.
Fue bonito mientras duró, en concreto 4 etapas. En la CRE de Verona tenía lugar la primera de las ocasiones en la que el bloque no demostró estar a la altura. Niemiec, Malori, Ulissi, Cunego y Scarponi formaban el cinco mínimo para calificar y hacerlo por cierto lejos de los mejores, como sucedió en el prólogo. Con sólo dos citas de cierta relevancia disputadas Scarponi se encontraba con 1:22 de retraso en la general, por detrás del resto de favoritos aventajando solamente a Rujano y Gadret. Entre tanto desaliento una única nota positiva, el liderato del joven talento Malori tras la fuga camino de Porto Sant´Elpidio, flor de un día, el único momento de gloria para Lampre en toda la carrera.
La prisa por recuperar tiempo privó de la victoria a Scarponi en Rocca di Cambio, la actuación más destacable en el bloque de uphills donde al contrario de lo que se podía imaginar Cunego estuvo lejos incluso de llegar con opciones de disputar alguna victoria de etapa. No iba a ser hasta la primera cita con la alta montaña cuando a través de Cunego Lampre iba a tratar de poner en jaque la carrera. Sucedería camino de Cervinía, sin mucho éxito, con un movimiento desde lejos que no encontró continuidad por parte de otros de los outsiders. Allí como en Pian di Resinelli, Scarponi aguantaba el tipo con los mejores sin alardes, sin ataques y sin prisa de cara a lo que quedaba por venir. Esta actitud iba a ser la tónica hasta Alpe di Pampeago, donde se producía la mayor declaración de intenciones por ganar este Giro, un ataque dentro del grupo de los más fuertes que sirvió para romper la armonía y de paso retratar a cada uno de los aspirantes a ganar la carrera. Allí Michele Scarponi tampoco salió muy bien parado. Alcanzado y superado con facilidad por Hesjedal y finalmente también por Purito con unos últimos 500 metros para enmarcar.
El día señalado, la etapa que ascendería Mortirolo y Stelvio, trajo a il Piccolo Principe de vuelta 8 años después, tan rebelde, anárquico y valiente como la primera vez, la que valió para hacerse un hueco en la élite. Otro ataque lejano, aprovechando la desidia de los favoritos, aprovechando su papel de segundo espada. En esta ocasión las mieles estaban reservadas para otro valiente, un tal Thomas De Gendt que se cuela en la élite al más puro estilo Cunego. Paradójico, el belga toma la alternativa de mano del veronés, con mejores condiciones para la escalada y todo a favor incluido escenario, público y situación de carrera para ocupar portadas como ocurriese 8 años antes. 56 segundos de desventaja en la meta -que fueron más durante muchos metros de la ascensión- y un movimiento que valía en cualquier caso por una sexta plaza en la general. Con el mismo escenario de testigo Scarponi volvía a atacar sin distancia suficiente, ya no perseguía el rosa, perseguía defender una plaza de pódium.
Como si estuviésemos narrando el triste final de un drama protagonizado por el equipo Lampre el pódium voló en la última CRI a favor de De Gendt devolviendo de paso al belga una parte de lo que el propio De Gendt había ofrecido al ciclismo una jornada antes. Scarponi acabaría cuarto ostentando el honor de ser el primero de los ciclistas italianos. Lampre se marchaba del Giro sin victorias, con una jornada como portador de la Maglia rosa y con el primer y gran objetivo de la temporada incompleto. Los hombres de equipo fallaron, las jóvenes promesas demostraron estar lejos de la madurez, el hombre fuerte demostró estar falto de fuerza y ambición. Difícil entrar a valorar los resultados cosechados en este Giro para los de Giuseppe Saronni. Si hay algo claro es que deben de replantear las GT que restan y que lo harán con otra mentalidad tras lo acontecido en la carrera de casa donde, ciertamente, partían con unas expectativas que no se han cumplido.

















